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El Francotirador de la chiquitania: La épica leyenda basquetbolistica de Nilson «Bill» Roca

Ocho años de trueno en las canchas profesionales, 13 triples legendarios en una sola noche y un legado sagrado que renace en las victorias de su hija Valeria.

Hay hombres cuya relación con la historia no se mide en décadas pacíficas, sino en el destello incandescente e imborrable de sus hazañas. En apenas ocho años de vorágine competitiva en el alto rendimiento, Nilson Roca La Torre —bautizado para la inmortalidad deportiva como «Bill Roca»— transformó las canchas de baloncesto en coliseos de leyenda. Con un registro arrollador de 7 títulos departamentales cruceños, 5 coronas nacionales y 4 batallas internacionales en la Liga Sudamericana, su nombre quedó grabado con letras de fuego en el deporte boliviano, un legado que hoy renace con fuerza novelesca desde el corazón de la Chiquitania.

El idilio con la gloria comenzó a gestarse en 1993, cuando un joven Bill Roca completó sus estudios de secundaria en su natal San José. Con la determinación de los elegidos, en 1994 empacó sus ilusiones rumbo a Santa Cruz. Su arribo al Club Exalumnos La Salle desató un verdadero terremoto deportivo: una institución que jamás había paladeado la gloria máxima fue coronada campeona bajo su liderazgo. Con apenas 19 años, se convirtió en el jugador más joven en participar y conquistar la histórica DIMAVOL.

En 1995, el Club Real Santa Cruz adquirió al equipo y convirtió a Roca en el pilar inamovible de una dinastía dorada que se prolongó hasta 2001. Aquellos no eran tiempos de torneos relámpago en sedes únicas: eran días de cruce heroico a visita recíproca, midiendo fuerzas de local y visitante contra los gigantes de Brasil, Argentina, Perú y Colombia en la mítica Liga Sudamericana.

Sin embargo, el instante en que su nombre rozó lo divino ocurrió en un duelo inolvidable frente a la Universidad Católica. En aquella noche de gracia, desafiando las leyes de la física y ante la mirada atónita de figuras como Flavio Colombo, Bill Roca clavó 13 triples en un solo partido, firmando un récord portentoso jamás igualado. Máximo encestador cruceño en dos temporadas y galardonado como mejor triplero, Roca se convirtió en la pesadilla de las defensas rivales.

Tras extender su dominio al Club Noni en 2005 (donde se alzó con otro título nacional en Tarija) y retirarse del circuito nacional a los 35 años, el guerrero regresó a sus raíces. En el histórico Campeonato Chiquitano compitió en 15 ediciones y alzó el trofeo de campeón en 9 oportunidades. El destino le reservó el remate más emotivo: a los 40 años, dijo adiós a las canchas en la edición N.° 34 del certamen chiquitano, un torneo celebrado en su hogar, San José, y bautizado de manera oficial con su propio nombre.

Hoy, las botas de combate han dejado el parquet, pero el fuego sagrado permanece encendido. Como profesor en la Escuela Municipal de Básquet de San José de Chiquitos, Bill Roca moldea hoy a las promesas del mañana, transmitiéndoles no solo técnica, sino el carácter indomable de los campeones. Y la historia, caprichosa y perfecta, ha encontrado continuidad: su hija Valeria Roca («Valerita») sigue ya sus pasos con paso firme, conquistando importantes logros a nivel departamental. La antorcha ha sido entregada, y la saga familiar de los Roca continúa iluminando el baloncesto boliviano.


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