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Johan Espinoza, hijo fiel de San José de Chiquitos, se postula como concejal para devolverle al pueblo la dignidad y el futuro que merece

En el latido profundo de la tierra chiquitana, donde las raíces se entrelazan como las ramas de los antiguos árboles, Johan Espinoza Mader se alza como una voz auténtica y arraigada que aspira a representar al Concejo Municipal. Nacido en 1985 en el mismo corazón de San José, este contador público, empresario y servidor público de trayectoria intachable, no llega como quien retorna de lejos: “Nunca me fui, sigo aquí, invirtiendo y trabajando por el San José que todos nos merecemos”.

Hijo de Jhonny Espinoza y Andrea Mader, hermano de Jhosmar, esposo devoto de Aidee Ortiz y padre amoroso de Samuel, Santiago y Bruna Maria, Johan lleva en cada fibra el pulso de su pueblo. Sus pasos infantiles resonaron en el kínder de San Francisco, y su formacion humanistica intermedia y media las cursó en los colegios Santa Clara y el Marista; luego abrazó el saber técnico en Agropecuaria (ITERS) y lo coronó con una licenciatura en Contaduría Pública y Auditoría Financiera en la UAGRM, sumando especialización en Gestión Pública. Pero su verdadera universidad ha sido la vida: docente en las aulas, Jefe de la Unidad Agropecuaria del GAM, Coordinador del Plan de Desarrollo Indígena de la TCO-Turubo Este y, finalmente, Coordinador General del Gobierno Municipal, donde palpó de cerca las alegrías, las carencias y los anhelos de cada familia josesana.

Junto a su esposa, transformó un pequeño restaurante en uno de los hoteles más emblemáticos de la región, integrándose hoy como empresario turístico a la Ruta Saborearte Chiquitos. Esta doble vertiente —servidor público y emprendedor que parte de cero— le ha enseñado que el verdadero progreso nace del esfuerzo compartido, la visión clara y las manos que construyen día a día.

Hoy, movido por un sueño colectivo y una convicción profunda, Johan propone romper con un modelo que, aunque funcionó en su momento y cumplió un ciclo valioso para el municipio, hoy está agotado y ya no responde a las demandas de la nueva generación. Ese modelo de obras puntuales —pintar un galpón una vez al año, atender a los adultos mayores solo en su fiesta o entregar atenciones esporádicas— ya dio lo que tenía que dar. Fue útil en su época, pero ahora urge implementar un nuevo modelo de trabajo: más eficiente, en contacto permanente con la gente, donde el alcalde y el concejal no sean de escritorio, sino que salgan a los barrios y comunidades, escuchen, atiendan y construyan soluciones reales y sostenidas.

“No se trata de desacreditar lo hecho antes —reconoce Johan—, sino de avanzar. Queremos leyes que no queden en el papel: que se reglamenten, se socialicen y, sobre todo, se apliquen con impacto continuo. No más placitas construidas en tres fases y olvidadas después; queremos un desarrollo que transforme vidas los 365 días del año”.

Su visión incluye una universidad local que abra horizontes a los jóvenes, espacios públicos que reúnan a las familias en armonía, atención digna y permanente para adultos mayores y personas con discapacidad —no “semanas de dignidad”, sino una vida digna todo el año—. Compromete trabajar hombro a hombro con el alcalde para asegurar agua potable constante, impulsando desde el Concejo una declaración de emergencia hídrica que termine para siempre con el espectáculo humillante de cisternas repartidas en campañas.

Apuesta por un San José moderno y tecnológico, donde el turismo sostenible y el desarrollo armónico sean el motor económico de cada hogar, sin que la esencia chiquitana —sus tradiciones vivas, su identidad profunda— se pierda jamás.

Desde el Concejo, su promesa es clara y sin dobleces: acompañar la gestión municipal con sensatez y sin cálculos políticos, fiscalizar con rigor para que las normas tengan vida real, y priorizar siempre el bienestar del pueblo. “Devolverle la dignidad y el respeto a nuestra institución más representativa”, resume, imaginando un municipio que avance con tecnología en las manos y el alma firmemente anclada en sus orígenes.

Johan Espinoza no ofrece milagros; ofrece coherencia, arraigo y un cambio necesario hacia lo nuevo. Porque en San José de Chiquitos, el futuro no es repetir el pasado: es construir, juntos, un modelo que honre lo logrado y eleve a todos hacia lo que merecemos.

“Johan Espinoza: Siempre con San José”


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