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San José de Chiquitos cierra el Carnaval con moderado Carnavalito y da paso a la procesión cuaresmal penitencial

En un equilibrio característico entre la tradición festiva cruceña y el profundo sentido religioso misional, la comunidad de San José de Chiquitos vivió este primer domingo de Cuaresma (Domingo de Tentación) una transición marcada: algunas comparsas celebraron de forma moderada el Carnavalito con el simbólico entierro del muñeco, mientras la mayoría se volcó a la solemne procesión penitencial que inauguró oficialmente el tiempo de recogimiento y reflexión.

Algunas comparsas, como Los Vagabundos, realizaron de manera moderada y simbólica el entierro del muñeco para despedir definitivamente el Carnaval. El acto incluyó sátiras humorísticas, música típica y el tradicional luto exagerado de las «viudas» (hombres disfrazados), culminando con la creencia popular de que el Carnaval «resucitará con más alegría el próximo año». Este gesto, heredado de la influencia cruceña más amplia, se llevó a cabo en un ambiente controlado y sin extenderse a excesos, respetando el inicio litúrgico de la Cuaresma.

Sin embargo, el evento central del día fue la masiva procesión penitencial que partió del Conjunto Misional Jesuítico (Patrimonio Mundial de la Humanidad). Muchos de fieles —familias completas, cofradías, penitentes con cruces o descalzos, niños y jóvenes— acompañaron las imágenes del Nazareno (Jesús cargando la cruz a cuestas) y el penitente, recorriendo las calles coloniales en un cortejo de silencio, oración y devoción. La asistencia, dejó reflejando la arraigada identidad católica del pueblo, donde la fe siempre prevalece sobre la fiesta una vez iniciada la Cuaresma.

Este contraste resalta la disyuntiva local: aunque el Carnaval se vive intensamente con la Venia Sagrada (pedir permiso al templo el domingo previo), el recibimiento de banderas, rituales como el «Cola e’ Peji» (purga simbólica) y la fiesta hasta el Martes o Miércoles de Ceniza, el Miércoles de Ceniza impone abstinencia y reflexión. El primer viernes de Cuaresma trae el Vía Crucis y la prohibición de carne roja, y el primer domingo (Domingo de Tentación) —que recuerda las tentaciones de Jesús en el desierto— prioriza el recogimiento. El entierro del muñeco en grupos como Los Vagabundos sirve como cierre simbólico moderado, sin contradecir el mensaje evangélico de resistencia a las tentaciones mundanas.

En los próximos días y hacia la Semana Santa, San José de Chiquitos espera más procesiones y actos devocionales, atrayendo turismo religioso a esta «Cuna de la Cruceñidad». La tradición demuestra un sincretismo vivo: la alegría popular se encauza bajo el rigor jesuítico, preservando tanto la fiesta como la fe.


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