Un vendedor ambulante de gelatina de pata ha captado la atención de las redes sociales al utilizar la reciente llegada del gobernador Luis Fernando Camacho a Santa Cruz para promocionar su producto de manera creativa, generando un fenómeno viral que combina tradición culinaria y fervor político.
En un video que circula ampliamente en plataformas como TikTok, el vendedor, cuya identidad no ha sido revelada, aparece promocionando su gelatina de pata con un entusiasmo contagioso. En el audio, se le escucha exclamar: «¡Al fin llegó Camacho! Ya no tendré que irme a otro país a vender gelatina de pata.» La frase, cargada de humor y optimismo, hace referencia al regreso del gobernador a Santa Cruz tras obtener el beneficio de arresto domiciliario, un evento que ha generado gran revuelo en la región.
La gelatina de pata, un dulce tradicional en Bolivia, especialmente en los departamentos de Santa Cruz, Pando y Beni, es un producto artesanal elaborado a partir del colágeno extraído de la pata de res, mezclado con leche, canela y vainilla. Su textura esponjosa y su valor nutricional, rico en calcio, hierro, fósforo y colágeno, lo han convertido en un postre emblemático que trasciende generaciones. En este contexto, el vendedor aprovecha la coyuntura política para conectar con los transeúntes, utilizando el nombre de Camacho, una figura prominente en la región, para atraer clientes con un mensaje que resuena tanto en lo cultural como en lo emocional.
El video, que ya acumula miles de reproducciones, ha generado reacciones mixtas. Mientras algunos usuarios celebran la creatividad del vendedor y su capacidad para capitalizar un evento noticioso, otros han expresado críticas, interpretando el mensaje como una politización innecesaria de un producto tradicional. «Es increíble cómo los bolivianos siempre encontramos una forma de mezclar humor, política y comida», comentó un usuario en TikTok. Otro agregó: «La gelatina de pata es un clásico, pero este vendedor se merece un premio por originalidad».
El regreso de Luis Fernando Camacho a Santa Cruz, tras un fallo judicial que le permitió trasladar su sentencia a arresto domiciliario, ha sido un tema candente en Bolivia. Su figura, asociada a la oposición al MAS (Movimiento al Socialismo), despierta pasiones en la región, y este vendedor ha sabido aprovechar el momento para destacar en un mercado competitivo. La gelatina de pata, que se vende en las calles por precios que oscilan entre Bs. 1 y 1.50 por unidad, sigue siendo un símbolo de la gastronomía popular, y esta promoción viral refuerza su lugar en la cultura local.
Este caso recuerda otros fenómenos virales relacionados con la gelatina de pata, como el de una turista mexicana que, en 2022, expresó su sorpresa al probar este postre en Cusco, Perú, o el de un niño en México que simulaba tirar gelatinas para generar empatía y obtener dinero, un hecho que desató debates sobre explotación infantil. Sin embargo, en Santa Cruz, la historia del vendedor de gelatina de pata resalta por su ingenio y su capacidad para conectar con la identidad regional.
Con esta estrategia, el vendedor no solo ha incrementado la visibilidad de su negocio, sino que ha puesto de manifiesto la resiliencia y creatividad de los emprendedores bolivianos. Mientras la gelatina de pata sigue siendo un pilar de la gastronomía local, este episodio demuestra que, en Santa Cruz, la tradición y la actualidad pueden mezclarse de formas inesperadas y deliciosas.